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Queremos referirnos al artículo aparecido
en el periódico Ámbito Jurídico en su edición
119 y titulado El Monopolio de una profesión liberal
escrito por el Director de Contaduría de la Universidad Javeriana
de Bogotá.
Dice el autor del artículo que Responde a una lógica
extraña el pensar que con la creación de un colegio
profesional como un organismo más, amén de los efectos
burocráticos que esto produce, se legitimaría la profesión.
Uno de los principales legitimadores de la actividad profesional
del contador público es el apoyo y respaldo que este recibe
de su grupo. La concepción de grupo está íntimamente
ligada al concepto de ética que el proyecto incorpora como
parte explicativa de su alcance legitimador de la profesión.
La Ética, puede definirse como razón, hacia el más
alto nivel de supervivencia, entendiéndola como supervivencia
profesional, de grupo, de pareja, de la humanidad entera, entre
otros de los impulsos que mueven al individuo. Si no se tiene esto
claro se cae en toda serie de afirmaciones sin sentido, frente a
cualquier propuesta que procure meter ética entre los profesionales
de la contaduría pública como grupo.
Con el proyecto le estamos proponiendo a los contadores la posibilidad
de orientar todos los
esfuerzos que a nivel del país se hace en las asociaciones
de contadores de las universidades, canalizándolos a través
de una gran institución de cobertura nacional como lo será
el Colegio Profesional de los Contadores Públicos y que le
permitirá a esta profesión tener un representante
válido del sentir y querer de esta colectividad, como interlocutor
ante el gobierno y demás instancias de la sociedad, además
de habilitar los mecanismos para que el grupo cuide la idoneidad
de las funciones que sus miembros desarrollen.
Definida la profesión liberal como una profesión
independiente y de tipo intelectual vemos como los contadores
han llegado a organizarse en asociaciones que en nuestro país
superan las ochenta, movidos por la lógica y el sentido común.
Contribuiría en gran medida a legitimar la profesión
que todas estas organizaciones buscaran una articulación
en una de cobertura nacional.
Debe quedar pues claro, que una cosa es la actividad desarrollada
por los profesionales, como profesión liberal y otra muy
distinta su responsabilidad con el grupo que conforman y con la
misma sociedad, además de que
ellas dependen entre sí.
No entendemos como puede causar tanto asombro y preocupación,
un proyecto de ley que lo único que pretende es poner a tono
nuestra organización profesional con países como Estados
Unidos, México, Puerto Rico y nuestra nación hermana
Venezuela, entre otras.
Hasta aquí consideramos resueltas las dudas frente al proyecto
de ley. Todas las críticas que se hagan a éste, son
esfuerzos intelectuales que pueden enriquecer la propuesta y en
consecuencia nos permitimos hacer algunos comentarios puntuales
frente a las afirmaciones presentadas en el citado artículo.
Dice el autor que el colegio se convertirá en rector del
conocimiento, rector del manejo laboral, rector de la acreditación
profesional, órgano notarial, órgano promotor de la
profesión, órgano consultor del estado, rector de
la actividad pericial, órgano regulador, órgano de
compensación familiar, entre otros.
Nuestra opinión. No vemos lógico atacar una entidad
tan versátil y que le permitirá a la profesión
de la contaduría pública tener una institución
de este talante.
Le preocupa al autor la burocracia que con esto se generaría
y habla de 15 comités.
Nuestra opinión. Hacemos claridad que en el caso de los
comités, los cargos son ad honóreme, pues es muy claro
en la Tabla de Educación Profesional Continuada, que el participar
en cualquiera de estos comités le dará puntos al profesional,
de los que anualmente deberá acreditar ante el colegio. Lo
que se pretende con todo esto es pasar de unos profesionales pasivos
y apáticos ante la suerte del grupo a una profesión
participativa y comprometida con la labor de éste.
Afirma el autor: que suena complejo entender que la simple
operación de este hipermercado de servicios, gerenciado por
un organismo de tal magnitud, pueda garantizar la cobertura de las
profundas deficiencias formativas en el plano científico
de una gran masa de contadores.
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Nuestra opinión. Para nadie son secretas
las deficiencias formativas del profesional de la contaduría,
tanto en pregrado como en posgrado y por tal motivo, el Proyecto
propone alternativas de solución claras tales como los exámenes
profesionales, la exigencia de educación profesional continuada
y las certificaciones de los procedimientos de auditoria de conformidad
a las normas emitidas por el Consejo Técnico. Estas propuestas
no pueden de por si ni de manera a priori "garantizar"
las deficiencias formativas en el plano científico, dicha
garantía será validada en la medida en que estas propuestas
se lleven a cabo y sea evaluada su efectividad por la misma profesión.
El proyecto reconoce dichas deficiencias y propone, como se dijo,
alternativas de solución a las mismas y espera, más
que críticas, consideraciones que las enriquezcan y que sean
aprobadas por los mismos contadores del país. Tenemos gran
certeza de lo que puede lograr un grupo alimentado por acuerdos
pro supervivencia, nacidos de la razón.
Dice el autor. La formación ética del profesional
le impulsa su capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo de
una decisión y su impacto social.
Nuestra opinión. Hemos dado claridad sobre lo que en esencia
es la ética. Los principales fueras de ética (Acciones
Contra Supervivencia) que tienen los contadores son: Estar atomizados
en más de ochenta organizaciones, la mayoría vacías,
sin un norte claro y cada una trabajando por su lado, en medio de
un gran número de profesionales que para nada les interesa
pertenecer a un grupo.
Dice el autor El problema es trascendental y no puede repararse,
como ha sido nuestra cultura, con base en reglamentaciones, como
parece ser de nuevo el caso.
Nuestra opinión. Un grupo se maneja en base a acuerdos y
nada más óptimo para manejar un gran acuerdo que potencie
la supervivencia de los contadores como grupo, que un acuerdo de
ley.
Dice el autor. Estas actividades de supra órgano Colegiado,
serán paralelas a las realizadas por el Tribunal Disciplinario
(Junta Central)
Nuestra Opinión. Debe quedar claro que si bien es cierto
El Colegio Profesional y La Junta Central de los Contadores Públicos
serán entidades completamente autónomas en su fuero,
es apenas lógico que puedan trabajar en forma mancomunada
en procura de la optimización del servicio que prestan los
colegiados, respetando mutuamente la decisión final de acuerdo
a su competencia, como esta muy claro en el proyecto.
Dice el autor. La responsabilidad de la profesión
liberal de la contaduría no solo se limita a dar fe pública.
Esta es sin duda una de las facultades que las normas le han asignado
al ejercicio profesional, pero hoy más que nunca se ha venido
enfrentando el reto de contar con un gran número de profesionales
de la contaduría que cumplen funciones muy distintas, a quienes
este proyecto de ley no considera.
Nuestra opinión. Estamos de acuerdo con esta afirmación,
pero en aras de que el proyecto no sea calificado de inconstitucional
por coartar la libertad de trabajo, tenemos muy claro que el contador
podrá desarrollar libremente cualquier actividad, pero la
labor de certificar y dictaminar estados financieros, por ser una
labor de alto riesgo social, deberá estar supeditada a la
exigencia enmarcada en este proyecto de ley.
Dice el autor. Frente a la crisis de confianza pública
exacerbada en EE. UU., como lo expone el
ponente, el Congreso norteamericano sancionó la ley Sarbanes
Oxley, que acabó con la autorregulación contable y
de control.
Nuestra opinión. Por muchos años fue una permanente
discusión, cuando se hablaba de organizar el Colegio Profesional
de Contadores Públicos, que éste debería ser
el que controlara y regulara la profesión; con esta decisión
queda demostrado que no era la propuesta acertada. Respecto a que
los dignatarios no tienen que ser todos contadores, queda esta inquietud
para ser analizada.
Debe quedar muy claro que tenemos inmensa certeza de la trascendencia
e importancia, que para el país y la profesión de
la Contaduría Pública, tiene el proyecto que lideramos.
No obstante estamos abiertos a escuchar los comentarios e insinuaciones
que la comunidad contable tenga a bien hacerle a esta iniciativa,
para lo cual hemos abierto la página en Internet www.cpcpcolombia.org
procurando construir entre todos una organización que sea
orgullo y patrimonio de los contadores.
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